
Aunque me des vuelta a la cara, aunque no llores más por mí,
aunque sea yo siempre la que llama, aunque ya no estés aquí;
siempre habrá algo de mí en tu cama porque hay algo de mí en
tus sueños, porque hay algo de mí en tu corazón.
Siento espinas recorrer mi voz Alfileres en el corazón por tu adiós